Geografía

Superficie, altitud, habitantes

Superficie: 52,4km2
Altitud: 604m
Habitantes: 1372
Latitud: 40º 13´19.11"
Longitud: 5º 45´06.81"

Clima

El clima ofrece notables contrastes en función de la altitud. En general los inviernos son moderadamente fríos y los veranos poco calurosos. Las precipitaciones de la zona oscilan entre 1.500 y 2.000 mm. Anuales, siendo frecuente en invierno la nieve en las cumbres serranas.

Fauna

Destacan en los peces la trucha común, sin duda el pez más característico de estos ríos y arroyos serranos. Algunos anfibios abundantes son los tritones, salamandras, sapo común, rana común y patilarga. Algún reptil como el lagarto verdinegro y la culebra viperina. En los prados serpentea el eslizón tridáctilo, mientras que es muy escasa la víbora hocicuda.En las aves rapaces destacan los milanos y ratoneros. En el roquedo encuentran refugio buitres leonados y búhos reales. Pero las reinas de las cumbres son las águilas reales y culebreras. Aún es posible observar a los veloces halcones peregrinos, mientras gavilanes, azores y halcón abejero prosperan entre la frondosa arboleda. Y entre los mamíferos hay notables rarezas. Los gatos monteses y las ginetas. Poco conocido, el desmán es un mamífero de costumbres acuáticas que suele pasar desapercibido por la mayoría de los visitantes. Dos mamíferos cuyas poblaciones están en aceptable estado de conservación son la nutria y la cabra montesa.

Vegetación

En las zonas más bajas, aún con influencia mediterránea, se encuentran encinas, mezcladas con bosquetes de roble melojo y alcornoques, estos últimos muy escasos en la zona, siendo las especies acompañantes el brezo, escoba, la retama, el cantueso y el majuelo. A medida que ascendemos, los encinares desaparecen progresivamente y desde los 600 m hasta los 1000 m de altitud el estrato arbóreo está dominado por los robles melojos, que cubren extensas laderas de las sierras. En algunas zonas los robledales fueron sustituidos por castañares por la intervención del hombre, dando lugar a formaciones de gran belleza paisajística, especialmente durante la otoñada y también de alto interés ecológico por aportar alimento a la fauna silvestre durante el invierno y refugio en su maraña de ramas y oquedades.Los robledales comparten el sustrato con otras especies arbóreas y arbustivas como el quejigo, el fresno, el serbal de los cazadores, el madroño, el endrino, el acebo o el durillo. Algunas especies trepadoras, como la nueza blanca, la nueza negra, la hiedra o la madreselva son frecuentes también en los robledales, así como los helechos.Por encima de los 1000 m, allí donde el clima y el suelo limita en gran medida el desarrollo de los bosques, aparecen los piornales, matorrales muy adaptados a las duras condiciones de la montaña, resistiendo las nevadas y los fríos intensos. Junto a los piornales, a veces muy degradados por el fuego, aparecen brezos, codesos, escobonales y enebros rastreros. En las cumbres más altas la única vegetación que puede resistir tan duras condiciones ambientales son los pastizales, denominados aquí cervunales por la presencia de una gramínea llamada cervuno, muy valiosa como alimento para el ganado, generalmente acompañada de una variada cohorte de herbáceas favorecidas en parte por la destrucción de los piornales para su uso ganadero.Los roquedos de las cumbres, donde la nieve puede persistir durante varios meses, es el dominio de los líquenes y musgos, que colorean de un modo peculiar las grises pedrizas.